Darkness in El Dorado - Archived Document
Anthropological Niche of Douglas W. Hume
Home | Darkness in El Dorado | Contact

Internet Source: endi.zonai.com, September 29, 2000
Source URL: http://endi.zonai.com/ciencia/html/000929indios.asp


Indígenas del Amazonas fueron conejillos de Indias

viernes, 29 de septiembre de 2000

Nueva York,(EFE) - Un libro sobre un experimento científico sospechoso de haber propiciado una epidemia mortífera entre los indios yanomami ha generado polémica antes incluso de que la editorial lo ponga en venta con la promesa de "sacudir los cimientos de la antropología".

La obra, "Darkness in El Dorado" (Oscuridad en El Dorado), lleva un subtítulo más explícito: "How scientists and journalists devastated the Amazon" ("Cómo los científicos y los periodistas devastaron el Amazonas"), pese a lo cual su autor es, precisamente, un periodista, Patrick Tierney.

El origen del libro se remonta a 1968 y sus protagonistas son un equipo científico encargado de un estudio y los yanomami, etnia indígena de la cuenca del Amazonas, en el sur de Venezuela y el norte de Brasil, que casi no tuvo contacto con el resto del mundo hasta la década de los 50.

El director del estudio, que apoyaba la antigua Comisión para la Energía Atómica, fue James Neel, un especialista en genética humana fallecido en febrero pasado que trabajó en la Universidad de Michigan y fue miembro de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU.

El libro, del que se publicarán unos fragmentos la semana próxima en la revista New Yorker, presenta supuestamente pruebas de que los yanomami fueron inoculados con una vacuna contra el sarampión denominada "Edmonston B".

Aunque sin llegar a una conclusión determinante, el autor sugiere que el experimento pudo contribuir a propagar una epidemia que causó cientos o miles de muertes entre una población de unos 20,000 yanomamis.

La hipótesis es que la vacuna en realidad propagó el sarampión entre personas que nunca estuvieron expuestas a él y que el equipo de investigación abandonó a algunos enfermos sin tratamiento.

Calificada de "caza de brujas" por unos científicos y considerada por otros cuestionable en la interpretación de los datos, la obra preocupa, ya antes de su publicación, por las sospechas sobre ética profesional que puede suscitar y su repercusión sobre futuros programas de vacunación.

Inicialmente se preveía poner en venta el libro el domingo, pero la editorial W.W. Norton retrasó la fecha hasta el 16 de noviembre, lo que no impide que se puedan pedir ya copias por Internet.

El motivo aducido para el aplazamiento es que el autor quiere añadir datos al libro, que ya se ha enviado a varios antropólogos.

"Lo que las armas de fuego, los gérmenes y el acero hicieron por la historia colonial, este libro lo hará para la antropología actual", afirma el catálogo de nuevas obras que presenta la editorial en su página de Internet.

El libro es un "recuento explosivo de cómo periodistas despiadados, antropólogos interesados y científicos obsesionados colocaron una de las tribus más antiguas al borde de la extinción", según la editorial.

Este es un trabajo "épico y preciso que seguramente sacudirá los cimientos de la antropología americana", concluye Norton.

Su pronóstico no parece descaminado, a juzgar por las primeras reacciones de varios científicos, entre ellos Napoleón Chagnon, antropólogo de la Universidad de California, en Santa Bárbara, que participó en el proyecto.

Chagnon, en unas declaraciones al diario The New York Times, negó las acusaciones, que considera una "larga venganza contra mí" por parte de algunos críticos.

El antropólogo, autor de una obra famosa titulada "Yanomamis: el pueblo feroz", ha afirmado en un mensaje divulgado por Internet que "Tierney, Turner y Sponsel le han acusado repetidamente de algunas de estas cosas en el pasado", pero que "ningún indígena de los que recibieron la vacuna murió".

El antropólogo se refería a sus colegas Terence Turner, de la Universidad Cornell, de Nueva York, y Leslie Sponsel, de la Universidad de Hawai, que advirtieron de "un escándalo inminente" sin paralelo en la historia de esta profesión.

La presidenta de la Asociación de Antropología de EE.UU., Louise Lamphere, ha recomendado "no precipitarse" en las opiniones, en especial mientras no se haya publicado el libro.